Las fiestas de Santa Águeda protagonizan el primer fin de semana de febrero en la Ribera del Duero Burgalesa, llenando los pueblos de tradición, convivencia y un simbolismo muy especial. Son días en los que las mujeres toman el protagonismo y en los que se mantiene viva una de las celebraciones más singulares de nuestro calendario popular.
Antes de adentrarnos en las actividades y festejos que se desarrollan en nuestros municipios, merece la pena conocer la historia y el contexto de esta santa tan ligada al mundo femenino.

¿Quién fue Santa Águeda? Historia y simbolismo
Santa Águeda, también conocida como Santa Gadea, nació y murió en Catania (Sicilia) en la primera mitad del siglo III. Según la tradición, el procónsul de Sicilia, Quintianus, quedó prendado de su belleza e intentó forzarla a casarse con él. Águeda, que se había consagrado a Jesucristo, se negó rotundamente.
Como represalia, fue enviada a un lupanar, donde milagrosamente conservó su virginidad. Ante su firmeza, Quintianus ordenó su martirio, cortándole los pechos y arrojándola después al fuego, donde encontró la muerte.
Un año más tarde, en el 252, el Etna entró en erupción. Los habitantes de Catania pidieron la intercesión de Águeda y, según la tradición, se salvaron de la catástrofe. Desde entonces pasó a ser patrona de Sicilia y protectora contra el fuego, los rayos y los volcanes. También es patrona de las enfermeras y mujeres en general y, por tanto, de las enfermedades que se asocian a ellas (partos difíciles, lactancia, etc)
En el arte se la representa con los pechos sobre una bandeja y la palma del martirio, aunque también puede aparecer con tenazas, una antorcha, una vela o incluso un cuerno de unicornio, símbolo de su virginidad.
El origen de “las Águedas” y el papel de la mujer
La festividad de Santa Águeda se celebra el 5 de febrero y es conocida popularmente como “las Águedas”. En muchos lugares, esta jornada simboliza el día en el que las mujeres mandan, recibiendo el bastón de mando del alcalde, mientras los hombres se encargan de las tareas domésticas.
Una de las leyendas más conocidas sitúa este protagonismo femenino en Zamarramala (Segovia), donde las mujeres, conocidas como las Zamarriegas, habrían sido clave en la reconquista del Alcázar. Aunque las fechas no coinciden históricamente, es seguro que recibieron importantes privilegios por los servicios prestados a los Reyes de Castilla, consolidando así la tradición de una fiesta donde el liderazgo femenino es el eje central.

Santa Águeda en la Ribera del Duero Burgalesa: pueblos y celebraciones
En la Ribera del Duero Burgalesa, Santa Águeda se vive con intensidad y con matices propios en cada municipio:
- Sotillo de la Ribera celebra sus fiestas patronales en honor a Santa Águeda con un amplio programa de actos. Las celebraciones comienzan el jueves 5 a las 12:30 horas con la procesión y misa en honor a la santa, seguidas de un vino español amenizado por música de dulzaineros. Ese mismo día tendrá lugar una comida de hermandad. Y por la tarde y la noche, baile. Los actos continúan durante todo el fin de semana.

- Villaescusa reúne a las mujeres del pueblo el 5 de febrero para pasar el día juntas, con comida y diversas actividades. Además, el sábado 7, sobre las 13:00 h, se bailan jotas en la procesión y se comparte un vino y aperitivo con todo el pueblo.
- En Arauzo de Torre, Santa Águeda siempre ha sido el Día de las Mujeres. Antiguamente preparaban un cocido de garbanzos con lo que cada una podía aportar, mientras los hombres se encargaban del hogar. Cantos, bailes y bolos completaban la jornada, una tradición que hoy se recuerda especialmente con partidas de bolos.
- Valdezate, Durante la II República, las mujeres eran campaneras por un día, encargándose de los toques de campana en caso de fallecimiento o emergencia. Hoy, celebran la festividad con mujeres y hombres juntos. Tras la misa, se degustan lechazos, bolillas y pastas, con canciones y bailes. Por la tarde-noche se asan chuletas en la barbacoa del bar.
- En Campillo de Aranda existe una gran tradición: cofradía, procesión con dulzaineros, misa, subasta de los palos de la santa y comida popular. Muchas mujeres visten trajes castellanos.
- Peñaranda de Duero se engalana para celebrar una de sus fiestas más emblemáticas y coloridas en honor a Santa Águeda. A lo largo del día, las mujeres del municipio, ataviadas con trajes tradicionales y elegantes mantones de Manila, toman un papel protagonista en una jornada cargada de simbolismo, música y tradición. La celebración comienza con el alegre recibimiento a los dulzaineros en la plaza, desde donde la comitiva se dirige a buscar a la alcaldesa del año para continuar hasta el Ayuntamiento y recoger el bastón de mando municipal. Posteriormente, se parte hacia la Excolegiata para recoger la imagen de la Santa y dar inicio a la procesión y acto seguido, los actos religiosos se completan con la misa solemne en honor a Santa Águeda. Tras la mañana de celebración, los asistentes compartirán una comida de hermandad. Por la tarde, se pondrá fin a la festividad con actividades lúdicas para todos los públicos.

- En Zazuar, las mujeres también asumen el bastón de mando. Y aunque no hay procesión en dicha localidad, se organizan partidas de bolos y merienda. En otras localidades, aunque la tradición ha ido desapareciendo todavía se mantienen comidas, cenas, meriendas o actos más modestos, en los que aún se respira el espíritu de la tradición, como en Fuentenebro, Milagros, Cabañes de Esgueva y otros muchos pueblos.
Una tradición viva que une generaciones
Las fiestas de Santa Águeda son mucho más que una celebración religiosa: son un homenaje a la mujer, a la convivencia y a la memoria colectiva de nuestros pueblos. Durante estos días, la Ribera del Duero Burgalesa se llena de música, gastronomía, bailes y encuentros que fortalecen los lazos vecinales.
Como bien dicen en nuestros pueblos: estáis invitados. Porque Santa Águeda no solo se celebra, se comparte, y quienes se acercan descubren una tierra acogedora, orgullosa de sus tradiciones y de su historia. Estas festividades representan una excelente oportunidad para quienes quieran descubrir la comarca, igual que se puede hacer a través de “¿Te enseño mi pueblo?”, integrando patrimonio, gastronomía y celebración popular en una misma experiencia.
