Rutas Turísticas


El Camino del Cid

El Camino del Cid

El Camino del Cid es un itinerario turístico cultural que sigue las huellas de Rodrigo Díaz de Vivar utilizando como principal guía de viaje el Cantar de mío Cid, uno de los grandes poemas épicos medievales de la literatura universal. La ruta comienza en un pueblecito al lado de Burgos, de donde parte para el destierro, y finaliza con la muerte del Cid en Valencia. El Camino atraviesa, mediante rutas que se van uniendo unas con otras, buena parte de España a lo largo de cuatro CC.AA. (Castilla y León, Castilla-La Mancha, Aragón y Comunidad Valenciana) por zonas en general con baja densidad demográfica, de una gran riqueza medioambiental e histórico cultural: una posibilidad única de conocer una parte de España desde una perspectiva diferentes.  
  

¿CÓMO RECORRERLO?
El Camino del Cid puede recorrerse sobre dos plataformas distintas:
* Por carretera (C): inicialmente para vehículos a motor (coches, motos...), pero al transitar en un 80% por carreteras secundarias con baja densidad de tráfico (excepto en las provincias de Valencia y Alicante) es utilizado por muchos cicloturistas de alforja que prefieren el asfalto al sendero, o bien desean alternar uno y otro. Muchas de esas carreteras son ideales para este tipo de modalidad ciclista.
* Por sendero (S): el camino senderista está diseñado para los caminantes aunque una gran mayoría de ciclistas con bicis de montaña también lo siguen. Para los bicis hay algunos tramos senderistas muy complicados y técnicos: en esos casos os sugerimos algunas alternativas en nuestros mapas 1:25.000 y también en los tracks. Estas alternativas no son "oficiales" y no están señalizadas, pero en general corren paralelas al sendero y son fáciles de seguir. Os recomendamos también descargaros las topoguías y sobre todo disfrutar con calma la ruta (long. aprox. para senderistas por día: entre 15 y 30 km máximo; para ciclistas btt: 60 km. aprox.).
Más informacion en www.caminodelcid.org

Castillos, Monasterios y Palacios

Castillos, monasterios y palacios

El proceso de reorganización habido en estas tierras a partir de las conquistas de Gormaz, San Esteban de Gormaz, Haza y Roa el año 912 por los condes Rodríguez Téllez, Gonzalo Fernández y Nuño Núñez irá dando sus frutos, sobre todo ya a partir de la tercera década del siglo XI. La aparición del importante alfoz de Clunia la presencia de torres vigía, castillos y el reparto de poder entre la corona, los monasterios y algunas familias nobles significadas y de las Comunidades de Villa y Tierra, con los caballeros villanos, serán el soporte de la organización administrativa de esta tierra ribereña.

Ese mundo y organización, de formas y conceptos esencialmente medievales, nos lo brindan en la actualidad algunos de los signos externos de esas instituciones en los palacios, fortalezas, iglesias o monasterios, fiel reflejo de esa realidad que perdurará hasta el siglo XIX con la incorporación de las grandes corporaciones municipales.

Recuerdos de ese pasado son la fortificación de Haza, las torres de Hoyales y Caleruega, los castillos de Torregalindo, Peñaranda y Coruña del Conde, los palacios de Peñaranda y Guzmán, el monasterio de Santa María de la Vid y las cercas municipales de Gumiel de Mercado, Aranda de Duero, y Vadocondes, por no citar otros. Es cierto que en la época medieval se encuentra el origen de gran parte de estas instituciones y construcciones, pero no es menos verdad que la modernidad supone una profunda transformación de las construcciones y en muchos casos las fábricas presentan ya formas renacentistas o barrocas.

Dado que algunos de estos núcleos de población y sus monumentos han sido tratados con anterioridad, ahora aportemos sólo aquellos no incluídos en otras rutas, pero todos figurarán en el mapa del recorrido.

El Río Riaza

El Riaza atraviesa nuestra tierra en sus cursos medio y bajo, luego de encajonarse y ser regulado el caudal desde el cercano embalse de Linares del Arroyo. Nuestro recorrido da comienzo en las imponentes hoces de Montejo, camino de la cercana villa de Milagros. El manso discurrir de este cauce regulado permite una cuidada utilización de sus aguas en la ribera hasta el final de su recorrido, a la sombra del imponente cortado de la antigua amansión romana de Rauda.

Disfrutaremos en nuestro paseo de cuidadas vegas, alegres sotos, algunos imponentes cortados, de un paraje en que alterna la vid con los cultivos de vega y secano y algunos sabinares significados. No dejaremos de degustar el solemne vuelo del buitre leonado, seguiremos la huella del corzo o del jabalí y disfrutaremos del inefable espectáculo de la perdiz roja.

Nuestro deambular, pausado, nos permitirá disfrutar del páramo adusto y seco, de las formas almonadas donde se implanta la vid, de los cortados donde anidan las aves de presa y de la fértil vega del fonde del valle, donde asientan sus reales la mayor parte de las poblaciones del recorrido. No dejaremos de saborear los cambios que nos brinda cada una de las estaciones, particularmente el rico y espectacular colorido otoñal.

El recorrido se puede hacer en coche, en bicicleta, siguiendo las veredas y caminos que nos permitirán llegar a lugares insospechados, o a pie en varios días. En este ámbito, el ambiente campestre, la tranquilidad, los espectaculares atardeceres y la naturaleza de la ribera serán nuestros inseparables compañeros.

El Románico del Esgueva

A la sombra de la Peña Cervera, mirando al mediodía, casi en silencio, da sus primeros pasos el río Esgueva. Su tenue curso sigue una dirección nordeste-sudoeste al encuentro del Pisuerga en las cercanías de Valladolid. Este vallecillo, definido por el río y sus pequeños escarpes, es y fue una vía de comunicación, desde los tiempos más remotos.

El alto y pleno medioevo es el momento histórico en que el amplio territorio del alfoz de Clunia se reorganiza con la aparición de algunos baluartes, señoríos (laicos y eclesiásticos) y los distintos núcleos de población. Unos de los elementos significativos, testigos como pocos de ese momento, son los templos de formas románicas que aún podemos ver en algunas de las poblaciones del valle.

  
  

Esas formas, tanto constructivas como ornamentales, desarrolladas a lo largo del siglo XII, presentan una gran personalidad y características propias. Tan acusadas son que nos atrevemos a denominar al conjunto de templos de la zona como escuela del Esgueva. En la construcción de estos templos, de mayor o menor entidad, tienen un destacado papel los grandes señores, los obispados de Burgos y Osma, algunos monasterios y las pequeñas comunidades concejiles. Cada uno de los talleres que trabajan en los templos o pequeños monasterios deja su propia huella sobre todo en las formas constructivas y una cuidada escultura monumental que hablan un lenguaje románico de mediados del siglo XII, aunque encontremos obras anteriores y sobre todo posteriores, como sucede en la parte de la iglesia parroquial de Torresandino. Ese lenguaje particular , talleres del Esgueva, no es ajeno al sentido universal y universalista del munod románico por lo que, junto a elementos que lo definen con una gran personalidad, como la tipología de ábsides y portadas, encontramos que la forma de articular el templo, la fábrica de los muros y la escultura monumental nos lleva a lejanos lugares.

Entre Viñedos y Bodegas
 Nos encontramos en una tierra que tiene una larga historia, con importantes restos del mundo romano, época en que se documenta ya el cultivo de la vid, una gran presencia y protagonismo en la época medieval tanto con las Comunidades de Villa y Tierra -con centro más sobresaliente en Roa, baluarte de confrontación con el mundo islámico cordobés desde el año 912 con la presencia del conde Nuño Núñez y la concesión del famoso fuero-, como con los municipios vinculados al alfoz de Clunia y más tarde a la merindad de Santo Domingo de Silos. Es una fértil vega vinculada eclesiásticamente al obispado de Osma desde el año 1136 hasta la década de los cincuenta del siglo XX y en la que tienen un gran protagonismo las villas de realengo y aquellas vinculadas a abadengos.  
 
Esta tierra tiene un importante resurgir en la Edad Moderna, sobre todo a partir del siglo XVII, vinculado al cultivo de la vid, De ahí arranca el desarrollo, cada vez más importante, del cultivo del vino. De esa trascendencia, del desarrollo de grandes entidades municipales, del empeño del Duque de Lerma y otros señores de la presencia de algunas entidades religiosas del rango del convento de San Pedro el Regalado de la Aguilera, son buenos testigos los importantes restos materiales en cascos urbanos -alguno amurallado, como el de Gumiel de Mercado-, arquitectura señorial como la de Ventosilla o los monumentales templos parroquiales como los de Gumiel de Izán, Sotillo de la Ribera, los de Gumiel de Mercado o el singular y muy restaurado convento franciscano de La Aguilera. Somos conscientes de la importancia que ha adquirido el vino en estas poblaciones, eje de nuestra ruta, pero no lo es menos su rico patrimonio histórico-artístico que invitamos a degustar, descubrir y recorrer con cierta pausa y tranquilidad, como el tiempo que se hace necesario para la crianza del buen vino. Nuestra ruta da comienzo en Quintana del Pidio, pero no dejaremos de visitar la cuidada iglesia parroquial de Villalbilla de Gumiel o la cercana villa de Tubilla del Lago.
Santo Domingo de Guzmán
Hablar de las tierras ribereñas -vinculadas a la noble ciudad romana de Clunia y al amplio alfoz que lleva su nombre- en la Plena Edad Media es reconocer la vinculación eclesiástica al obispado de Osma, la presencia reseñable de importantes monasterios benedictinos como Silos o Arlanza y el papel dominante de algunas familias nobiliarias como la de los Haza y Guzmán entre otras, sin olvidar el notable entramado municipal y concejil.
Los tiempos de crecimiento económico, desarrollo artístico y avance territorial hacia el sur son los elementos dominantes en la Castilla de los siglos XII y XIII, sin olvidar la lucha contra el musulmán, reconquista y cruzadas y la ofensiva doctrinal contra los herejes albigenses. En ese mundo cambiante, señorial, de la escolástica y primeros pasos de la cultura gótica, desarrolla su actividad el joven Domingo de Guzmán, que, desde su puesto de canónigo de Osma, dará el salto a la lucha, desde la doctrina, contra los albigenses, acabando por fundar la orden dominicana.
Nos importa en este recorrido significar algunos de los lugares que tuvieron relaciones familiares y personales con este insigne personaje que vive a caballo de los siglos XII y XIII, pues se supone que nace el año 1170 en la villa de Caleruega y muere en 12221 en la ciudad italiana de Bolonia. Centraremos nuestro recorrido en la villa de Caleruega (lugar de nacimiento), Gumiel de Izán (donde se supone reside algún tiempo), Guzmán (villa donde nace el padre del santo, Félix de Guzmán), y Haza (villa de nacimiento de la beata Juana de Haza, madre de Domingo). No deberemos olvidar que el papel de Domingo de Guzmán va unido a una reforma importante habida en los siglos XII y XIII, que supone la vinculación de los mendicantes, franciscanos y dominicos al mundo urbano y el desarrollo de una nueva religiosidad que va dejando de la do a los grandes monasterios, con una presencia fundamentalmente en el ámbito rural y mucho menor en el urbano.
La Huella de Roma
El mundo y la cultura romana no son algo ajeno a estas tierras sino que más bien forman parte de su historia, costumbres y rasgos identificativos. La enorme importancia política, jurídica, administrativa, social y militar de "Clunia Sulpicia" se deja sentir en toda esta tierra. La expresión de la misma la percibimos a través de las vías de comunicación -calzadas-, cillas, puentes y sobre todo en las imponentes ruinas de la gran urbe romana de Clunia, sede del "conventus iuridicus cluniensis".
La ciudad romana, levantada sobre una espectacular meseta, nos obsequia con un cuidado foro en el que no faltan las grandes mansiones, los templos, la basílica, el mercado y otros edificios públicos. Junto a él encontramos unas reseñables rermas públicas y un espectacular teatro, contruido en parte aprovechando la forma de la roca. Esta notable ciudad marcará el devenir histórico de la zona dando lugar, más tarde, al amplio alfoz de Clunia, entidad que será apetecible tanto para musulmanes como para cristianos en el proceso de ocupación y dominio de la zona. Sólo el final del mundo antiguo, el decaer de las comunicaciones y la falta de una organización estatal y mercantil irán dibilitando, sin prisa pero sin pausa, esta imponente urbe romana, quedando como un mero recuerdo de poder y de referencia jurídica desde el siglo X, pero sobre todo a partir del XII. Este recorrido, ruta un tanto atípica, buscará seguir algunas de las vías romanas, bien formen parte del Itinerario de Antonino (Caesar Augusta- Asturica Augusta) o bien estén documentadas por restos, como son muchas de las que partiendo de Clunia comunicaban con otras zonas destacadas. Se procurará significar los restos de las mismas en calzadas, puentes, villas o simplemente recuerdos.